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El arzobispo de Oviedo, colchonero desde la cuna, irá al partido esta noche: "Igual el Atleti debería perder hoy"

El fútbol regala escenas que trascienden lo deportivo y conectan con lo humano. Esta noche, el Atlético de Madrid regresa a Asturias para medirse al Real Oviedo en el estadio Carlos Tartiere, y entre los aficionados habrá un espectador muy especial: el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, confeso seguidor rojiblanco desde la infancia.

En declaraciones a La Nueva España, el prelado admite que vivirá el encuentro con el corazón dividido. “Voy a ir al partido, sí. He sido invitado, no es la primera vez que me invitan”, explica. Pero esta vez el contexto le empuja a una reflexión poco habitual en un hincha: “Igual el Atleti debería perder”, comenta, consciente de la necesidad de puntos del conjunto azul.

Un vínculo rojiblanco que nace en casa

No es un secreto su conexión con el club madrileño. “Desde la cuna”, subraya. Su padre fue jugador del Atlético de Madrid, aunque no llegó a consolidarse en la élite —“era lo equivalente a los juveniles hacia arriba”—. En su hogar, el escudo rojiblanco formaba parte del paisaje cotidiano.

Con humor, recuerda la anécdota familiar que marcó aquella etapa: “Mi madre le dijo: o el Atleti o yo. Y mi padre eligió lo correcto”. Entre risas, añade: “Elegí a vuestra madre, nos contaba, y todos dijimos: elegiste lo mejor”.

Esa herencia sentimental sigue viva, aunque su responsabilidad pastoral le ha llevado a ampliar horizontes afectivos.

Corazón colchonero, compromiso asturiano

Si algo deja claro Jesús Sanz Montes es su cariño por Asturias y por sus equipos. Ante un duelo entre el club de su infancia y el representante de la tierra que hoy pastorea, asume la dualidad con naturalidad: “Cuando tienes delante al equipo de tu infancia y de tu vida, con un equipo que me merece toda la simpatía, como todo equipo asturiano…”.

El arzobispo no oculta su deseo de estabilidad para el fútbol regional: “Ojalá que el Oviedo se mantenga en Primera y ojalá que el Sporting salga de Segunda”. En ese escenario, bromea con una posibilidad inesperada: “Entonces igual el Atlético esta noche debería perder. O al menos que queden en un empate”.

“Competir sin hacernos daño”: el fútbol como escuela de valores

Lejos de alimentar rivalidades estériles, el arzobispo reivindica el papel social del deporte. “El fútbol tiene un montón de valores porque se fomenta una rivalidad que es sana. No es una rivalidad que genere violencia; eso ya es una patología”, afirma.

En estadios como el Tartiere o El Molinón, observa familias enteras compartiendo colores y emociones. Lo define como “una fiesta preciosa” y resume su visión con una expresión casi pastoral: “Competir sin hacernos daño. Este es el milagro del deporte bien planteado”.

El Atlético del Cholo: un equipo por encima de las estrellas

También analiza el momento deportivo del conjunto dirigido por el Cholo Simeone. Sin centrarse en individualidades, destaca la identidad colectiva: “El Atlético de Madrid tiene un equipo. No tiene quizá figuras como otros equipos… Pero el mejor jugador del Atlético de Madrid se llama Atlético de Madrid”.

En tiempos de hiperpersonalización y mercado global, el arzobispo subraya así el valor del bloque y del compromiso compartido, una seña histórica del club rojiblanco en competiciones como LaLiga

Un partido especial en el Tartiere

Entre la memoria familiar, la responsabilidad pastoral y la pasión futbolera, Jesús Sanz Montes vivirá un encuentro singular en el Carlos Tartiere. Colchonero confeso, sí; pero también arzobispo de Oviedo.

Y en esa doble condición, desea que gane el mejor… o que el resultado permita que ambos sigan soñando con sus objetivos. Porque, como él mismo resume, el fútbol —cuando se entiende en su esencia— es “un deporte que nos hace humanos”.

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