Una nueva final en el camino del Oviedo y está de forma más repentina. No hay tiempo para lamentos por el cruel desenlace ante el Atleti -ese gol de Julián Álvarez evitó cualquier lectura positiva del escaso punto- y el Rayo Vallecano asoma en el camino en la cita más polémica del curso. Debe ir el miércoles la expedición azul a Madrid para, esta vez sí, enfrentarse al conjunto rayista, y la pregunta que se hacen todos es: ¿Estará Vallecas en condiciones para la disputa del choque?
La situación se desencadenó el pasado 7 de febrero, cuando LaLiga comunicó menos de cuatro horas antes de la disputa del choque que el Rayo Vallecano-Oviedo se suspendía porque el césped de Vallecas no estaba en condiciones de albergar el duelo. El conjunto local había decidido cambiar el terreno de juego apenas 4 días antes de jugarse el partido. LaLiga estableció el miércoles 4 de marzo como nueva fecha oficial y la Federación, a la segunda, dio el visto bueno a este horario.
Pero, entre medias, el Rayo tuvo que emigrar a Butarque, estadio del Leganés, para afrontar su encuentro ante el Atlético de Madrid, una decisión que desató las críticas en el conjunto madrileño, incluidas las de su entrenador. Ha sido este sábado cuando se ha vuelto a jugar en Vallecas, en la cita ante el Athletic que acabó 1-1. Hacía 35 días que no se había podido jugar en el estadio del Rayo. Aparentememte no se registraron problemas con el césped y el choque se desarrolló con normalidad, sin tener que lamentar lesiones por el estado del terreno de juego. Pero por lo escuchado en la sala de prensa post partido sí parece que pudo condicionar la forma de jugar de ambos equipos.
Al término del partido, Íñigo Pérez, entrenador del Rayo, fue amable con el césped. "Está correcto, apto. Ha estado en pésimas condiciones, ha mejorado e irá mejorando. Hacía sol y se seca", valoró. Pero Ernesto Valverde, técnico del Athletic, sí pareció más sincero: "El campo estaba mejor para presionar que para jugar... Desde fuera se veía mejor y que estaba correcto. Pero más para el juego aéreo que por el suelo". El Oviedo tendrá que adaptarse a un elemento diferente: el de un césped que parece que aún no ha arraigado del todo.