Es un referente del pádel mundial. A sus 41 años, ya nadie le tiene que enseñar nada, pero lejos de relajarse o optar por la vía fácil de las cosas, la barcelonesa sigue siendo una luchadora, una valiente, una imprescindible y una mujer con una fuerza interior y un talento en la pista solo al alcance de algunas privilegiadas. Lo que más sorprende es que esta veterana del pádel sigue con ilusión, con ganas de entrenar, con hambre en la pista... Es un espejo para todas estas chicas jóvenes que quieren comerse el mundo en dos días. Es su guía para ver que sólo con trabajo, constancia, superación y humildad se llega a la cima. Fue número uno y, pese a que sabe que este objetivo ya no es real, sigue luchando para ser mejor cada día. Señoras y señores, les presento a Lucía Sainz.
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