Sonríen las estrellas del atletismo español en la jornada que cierra los campeonatos nacionales. Sonríe Moha Attaoui, el campeón de los 800m con una gran marca (1m 45,62s), obligado a hacer una broma delante de la cámara porque su fisio, Claudia Levoni, decía que, si no, no le dejaba sus carísimos auriculares para calentar. Sonríe también Mariano García, el corredor elástico que sale de la habitación de hipoxia que le han construido en Los Alcázares, la solución para no tener que irse, él, hombre casero, de concentración a Sierra Nevada, para dominar también en los 1.500m, aunque en verano volverá a la doble vuelta, y que somete a Adrián Ben, el gallego de Viveiro que solo piensa en el verano. Sonríe, a su manera, Quique Llopis, feliz por su rutina triunfal en los 60m vallas y que no aparenta miedo a pesar de ser la gran opción de España en el Mundial de Torun (Polonia), dentro de tres semanas.