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Alguersuari: “Estábamos dispuestos a disparar a Helmut Marko…”

“Siempre he vivido sin felicitaciones ni comentarios positivos en la escuela Red Bull, si no tienes un apoyo mental detrás… es que todo es negativo. Sientes que todo es negativo. ¿Como lo gestionas con este señor, Helmut Marko?”. Jaime Alguersuari siempre ha sido transparente sobre el calvario que sufrió en Red Bull. Lo tenía todo para seguir triunfando en la Fórmula 1 pero el equipo de las bebidas decidió cortar de tajo su vinculación, su sueño y su carrera.

“Lo que pasó en Red Bull no lo entendió nadie”, resume su padre, que dejó de seguir el Gran Circo cuando su hijo fue fulminado “cuando estaba en mi mejor momento físico y emocional, ganábamos a equipos superiores”, recuerda en un coloquio en el Círculo Ecuestre de Barcelona.

“No hay familia en el paddock, no te lo creas, aquí nadie es familia”, le aconsejó en su día (y sigue recordándolo de vez en cuando) Alguersuari senior, un pionero del automovilismo en España. En efecto, en las carreras apenas hay amigos, y menos en la Fórmula 1, esa bañera llena de tiburones que es más negocio que deporte, como siempre ha afirmado el expiloto de Toro Rosso.

“Somos narcotraficantes emocionales, le decía al equipo en las World Series, esto funciona con ‘padrecinadores’, que no patrocinadores. Había padres que vendían su casa y su patrimonio porque creían que su hijo era el mejor en las carreras”, apunta Alguersuari padre.

Su hijo fue el campeón de España más joven de la historia, el más joven en ganar en la Fórmula Júnior 1.6 by Renault, en hacer un podio en la Fórmula Renault 2.0 Italia, en ser campeón de las Winter Series Fórmula Renault 2.0, en ganar la Fórmula 3 Británica, en correr la Carrera de Campeones y el piloto más joven en debutar en la Fórmula 1, con 19 años, 4 meses y 3 días.

Llamada fatídica

Lo hizo en el Gran Premio de Hungría de 2009 pero su sueño se truncó con 21 años tras aquella fatídica llamada inesperada que le dejó sin asiento. Inesperada porque su año había sido muy bueno en el equipo filial de Red Bull, con 26 puntos, por solo quince de su compañero Sebastian Buemi.

“Diría que mi carrera acabó de forma rara, extraña y todavía no sé por qué. Estaba en mi mejor momento físico, emocional… ganábamos a equipos superiores. El 15 diciembre voy a la presentación del equipo en Madrid y al día siguiente me llama el jefe de equipo Franz Tost y me dice que estoy fuera. Luego llamé a Helmut Marko para ver si se trataba de una broma, me dijo que no y que no podía hacer nada. El problema fue que yo no pude aceptar esa situación porque me lo dijeron tan tarde que ya no podía firmar con otro equipo. Estábamos dispuestos a disparar a Helmut Marko en aquel momento, mi madre lo pasó fatal, tardé tiempo en entender que la vida sigue pero al principio no quería entenderlo, y la vida va de aceptar las cosas”, recuerda.

“Incomodaba a Fernando (Alonso) que yo estuviera allí, era su terreno, no gustaba, patrocinado por la academia Red Bull, con posibilidad de tener un coche bueno en el futuro. Hubiera gestionado las cosas de forma diferente si ocurriera ahora”, añade.

Su padre siempre ha sido un apoyo incondicional: “En la Fórmula 1 no tenía un coche competitivo para estar arriba, tu compañero va rápido, la prensa, las redes sociales, tienes problemas… la gracia está en saber gestionar todo esto y no ponerte nervioso para poder rendir al 120%. A veces hay que saber que ese día no toca ganar en una carrera y hay que saber gestionar eso. De mi padre admiro la pasión y credibilidad que tiene en las cosas, aunque un proyecto parezca imposible lo ha conseguido”.

Algersuari también ejerció de piloto probador de Pirelli y disputó la primera temporada del mundial de Fórmula E. Se retiró de las carreras con 24 años, con todo el talento que atesoraba, y arrancó su etapa como DJ: “La música no es muy diferente a las carreras, también hay mucha presión, mucha gente implicada e intentas hacer a la gente feliz”.

Fuente original: www.sport.es →