El Oviedo firmó un 0-0 ante el Al-Qadisiyah saudí en su primer amistoso de pretemporada, disputado en Girona bajo un calor sofocante que rondó los 35 grados. Más allá del resultado, la cita sirvió para confirmar la primera gran novedad de la era Julián Calero: el regreso del 4-4-2 con dos delanteros de referencia, un dibujo que el conjunto azul apenas había empleado como sistema de partida en las últimas temporadas.
Desde el once inicial con Cardero e Isfan como pareja de ataque, Calero dejó claro que quiere romper con la tendencia reciente del club, instalado en los últimos cursos en esquemas con una sola punta: el 4-2-3-1 que manejaron tanto Javier Calleja como Veljko Paunovic. Los ensayos puntuales con dos arietes que probó Calleja en la 2024/25 generaron debate, pero nunca llegaron a consolidarse como la idea base del equipo. Sin embargo, anuque empleó dos atacantes, lo hizo solo en la fase defensiva del juego. En la parte ofensiva, el segundo punta estaba algo más retrasado, con mucha libertad.
No parece un gesto de un solo partido. Calero es un entrenador que ha alternado sistemas a lo largo de su carrera: del 4-4-2 al 4-3-3, con estructuras que se transforman en 4-1-4-1 en fase defensiva. Pero en su etapa de mayor éxito, el ascenso logrado con el Levante, defendió con insistencia la ventaja de contar con dos referencias arriba para ganar superioridad y llegada al área. Que el 4-4-2 fuera el dibujo elegido para su primer partido al frente del Oviedo, con Cardero e Isfan de inicio, sugiere que no se trata de un simple experimento veraniego, sino de una idea que aspira a sostenerse durante el curso.
El equipo respondió bien sobre el campo. Con buena circulación de balón y los laterales adelantados en fase ofensiva, el Oviedo llevó la iniciativa durante la primera mitad y generó ocasiones claras: un disparo de Ilyas Chaira que golpeó en el larguero, un remate del propio marroquí que exigió una gran parada de Koen Casteels y un lanzamiento lejano de Pablo Sáenz que se marchó rozando el travesaño. Antes, Miguel Narváez había evitado el primer aviso saudí con una intervención decisiva.
Calero cambió el equipo casi por completo para la segunda mitad, con la entrada de futbolistas como David Costas, Eze, Youness, Dieguito o Guillermo Berzal, y el ritmo bajó lógicamente por el calor y las pausas de hidratación. Aun así, el Oviedo estuvo cerca del gol en un remate acrobático de Agudín tras un córner de Jacobo.