Araujo: charla con Flick y Simeone, atento
La pirámide invertida de Hansi Flick
El Barça 3.0 de Hansi Flick busca recuperar las esencias de la versión 1.0, la del equipo que conquistó el triplete local, ganándole todos los duelos directos al Real Madrid, lo que tuvo como consecuencia enviar a Carlo Ancelotti a la prejubilación dorada de la selección brasileña (donde cobra 10 millones de euros netos por año) y que cayó en la prórroga de las semifinales de la Champions, en el Giuseppe Meazza, perjudicado por el escándalo arbitral perpetrado por el polaco Marciniak.
El diagnóstico del técnico alemán, compartido por Deco, es que si, en este curso, el Barça no fue más allá en la Copa del Rey y la Champions —donde es de recibo recordar que volvió a sufrir sendos arbitrajes muy adversos contra el Atleti— fue, en parte, porque el equipo no estuvo bien calibrado en la presión alta, lo que produjo, en algunas fases, un colapso defensivo generalizado. En este escenario, la ausencia de Raphinha, que marca el tono del bloque alto, fue muy sentida. Mientras muchos miraban hacia atrás, el técnico y el club ponían la lupa en el sector ofensivo. betsport24.es
La mejora, pues, del bicampeón pasa por morder y asfixiar a los rivales lo más cerca posible de su área, jugando de forma agresiva y compacta, para evitar que los adversarios consigan tener el balón en posiciones intermedias cómodas que les permitan romper la línea defensiva colocada en el centro del campo, aquella que los que no están preparados para un fútbol de vértigo llaman "suicida".
En esta tesitura táctica, es lógico que Flick y Deco hayan empezado a diseñar el proyecto continuista reforzando la delantera, más allá de la incorporación del '9', sea o no Julián Álvarez, que vendrá a hacer las veces de Lewandowski y cuya llegada ya se sabía de antemano que sería una operación ardua, costosa, que requeriría paciencia budista, habilidades negociadoras y que se alargaría por la disputa del Mundial.
Se empezó con el fichaje relámpago de Anthony Gordon, que no es ni mejor ni peor jugador que Marcus Rashford (que tuvo unos registros espectaculares la última temporada), pero ofrece algo diferente que Tuchel, por ejemplo, ha explorado a lo largo del Mundial con la selección inglesa y de lo que el barcelonismo ha tomado buena nota. El ex del Newcastle, que solo tiene 25 años, rivalizará por minutos con Raphinha, a quien el club ayudará en cuerpo y alma a intentar superar el viacrucis de roturas musculares.
Y, en esta misma línea de razonamiento, el fichaje "hansiflickista" de Karim Adeyemi encaja a la perfección en el perfil ofensivo de lo que pretende jugar el Barça. Si sustituye a Roony Bardghji (¡qué gran operación del área de scouting del club!), el salto de calidad es considerable, al margen de lo que acabe ocurriendo con Ferran Torres.
Que el valenciano haya empezado el mercado de verano sin haber renovado, a seis meses de poder firmar por quien desee, ya era una declaración de intenciones de lo que el club pretendía, teniendo en cuenta que Deco no da puntada sin hilo.
El Barça seguirá con la política de reemplazar piezas y no promover revoluciones para garantizar estabilidad a un proyecto con futbolistas clave, muy jóvenes, que aún tienen que ofrecer sus mejores años. Si no hay salidas de aquí al 1 de septiembre, se repetirá la misma formación, con la incorporación definitiva de João Cancelo, que acabará siendo comprado al Al-Hilal.
Paco González no da crédito: "Lo veía imposible"
Paco González ha narrado en El Partidazo de COPE cómo vivió las horas previas al duelo entre España y Francia, un partido que él mismo definió como "la auténtica final".
El comunicador ha confesado que llegó al encuentro con una mezcla de temor y respeto hacia el combinado galo, al que consideraba en un momento de forma extraordinario. En conversación con Juanma Castaño, González ha admitido que "estaba muerto de miedo" y que veía a Francia como una selección más completa que en sus últimas grandes citas. Ha llegado incluso a afirmar que esta versión del equipo francés le gustaba "más que la del último mundial, incluso que la del mundial que ganó", subrayando la magnitud del desafío que afrontaba España.
El periodista ha explicado que imaginaba un partido lleno de sufrimiento, ocasiones en contra y tensión constante. Sin embargo, la realidad fue radicalmente distinta. "Yo veía imposible que no nos hicieran muchas ocasiones de peligro… pues he sufrido muchísimo, bueno, es que no he sufrido nada", ha reconocido, sorprendido por la superioridad española y por la tranquilidad con la que se desarrolló el encuentro.
Un partido inesperado: del temor a la calma absoluta
González ha detallado que el choque contra Francia fue, para él, el menos angustioso de todo el torneo.
Ha comparado sus sensaciones con otros momentos del Mundial, asegurando que el 0-0 ante Portugal, que se mantuvo durante buena parte del encuentro, le generó mucha más tensión. También ha señalado que el duelo frente a Bélgica le provocó más nervios que la semifinal.
El comunicador ha destacado que la selección española mostró una madurez competitiva que no esperaba, anulando a Francia en fases clave del partido y transmitiendo una seguridad que le permitió vivir la semifinal con una serenidad que jamás habría imaginado. La sorpresa, según ha explicado, fue total: el partido que más temía terminó siendo el que menos le hizo sufrir.
La final en el horizonte: un cambio de perspectiva
Superado el que consideraba el gran obstáculo del torneo, Paco González ha reconocido que su visión sobre la final ha cambiado por completo.
Con Francia eliminada, el periodista ve el camino hacia el título mucho más despejado. "Eliminado el gran rival, que para mí esta era la final, ahora ya es imposible no pensar en la 2º estrella", ha afirmado con rotundidad.
González ha explicado que la clasificación para la segunda final mundialista de la historia de España abre un escenario emocional nuevo: el optimismo. La selección, según su análisis, ha demostrado que puede competir y dominar a cualquiera, y eso le lleva a creer que el sueño de la segunda estrella ya no es una ilusión, sino una posibilidad real y cercana.
El comunicador ha insistido en que la final será un reto enorme, pero que la victoria ante Francia ha cambiado el estado de ánimo del país y del vestuario. La confianza, sostiene, es ahora un factor decisivo.
España ante su gran oportunidad
La selección afrontará la final con una mezcla de ilusión, ambición y responsabilidad histórica.
Paco González considera que el equipo llega en su mejor momento, con una identidad clara y una madurez competitiva que le permite soñar con levantar el trofeo.
El periodista ha subrayado que esta generación ha demostrado una capacidad de adaptación y una fortaleza mental que la sitúan entre las mejores del torneo. Para él, la semifinal no solo fue un triunfo deportivo, sino un punto de inflexión emocional: el momento en el que España dejó de temer y empezó a creer.
